Definición

La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia, una enfermedad neurológica caracterizada por una pérdida grave de la capacidad mental suficiente para interferir con las actividades normales de la vida diaria, que dura al menos seis meses y que no existe desde el nacimiento. La enfermedad de Alzheimer suele presentarse en ancianos y se caracteriza por una disminución de las funciones cognitivas, como la memoria, la planificación y el razonamiento.

Descripción

La persona con enfermedad de Alzheimer suele mostrar un deterioro gradual de las funciones mentales, que habitualmente empieza con una leve pérdida de memoria seguida por pérdidas de la capacidad para mantener el trabajo, planear y ejecutar las tareas familiares o de la vida cotidiana y razonar. La capacidad de comunicación, el humor y la personalidad también pueden verse afectados. La mayoría de las personas con enfermedad de Alzheimer mueren dentro de los ocho años siguientes al diagnóstico, aunque el intervalo puede ser tan corto como un año y tan largo como 20 años. La enfermedad de Alzheimer es la cuarta causa principal de muerte en adultos después de la enfermedad coronaria, el cáncer y el accidente vascular cerebral.

Aunque un pequeño porcentaje de personas entre 40 y 50 años presentan la enfermedad (denominada enfermedad de Alzheimer de inicio precoz), el trastorno afecta sobre todo a ancianos. La enfermedad de Alzheimer afecta aproximadamente al 3% de las personas entre 65 y 74 años, al 19% entre 75 y 84 años y al 47% de más de 85 años. Las mujeres se afectan en una proporción ligeramente superior a los hombres, pero esto se debe a que ellas tienden a vivir más tiempo y, por tanto, existe una mayor proporción de mujeres en todos los grupos de edad afectados.

Causas y síntomas

La causa o causas de la enfermedad de Alzheimer no se conocen. Se han obtenido algunos datos importantes en la investigación reciente, que también ha apoyado algunas teorías que permiten la realización de nuevos tratamientos experimentales.

La enfermedad de Alzheimer afecta a las células cerebrales, preferentemente las situadas en las regiones cerebrales responsables del aprendizaje, el razonamiento y la memoria. La autopsia de personas con enfermedad de Alzheimer demuestra que estas regiones del cerebro están obstruidas por dos estructuras anormales: entramados neurofibrilares y placas seniles. Los entrama- dos neurofibrilares son masas retorcidas de fibras proteínicas en el interior de las células nerviosas o neuronas. Las placas seniles están compuestas por partes de neuronas que rodean a grupos de proteínas cerebrales llamados depósitos de betaamiloide. Aunque no se sabe exactamente cómo estas estructuras producen problemas, algunos investigadores creen que su formación es, de hecho, la responsable de los cambios mentales de la enfermedad de Alzheimer, ya que presumiblemente interfiere en la comunicación normal entre las neuronas del cerebro.

Lo que desencadena la formación de las placas y los entramados no se conoce, aunque existen varios posibles candidatos. La inflamación del cerebro puede desempeñar un papel en su desarrollo, y el uso de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos parece reducir el riesgo de presentar la enfermedad de Alzheimer. La limitación del flujo sanguíneo puede ser parte del problema, lo cual explicaría los efectos beneficiosos de los estrógenos, que incrementan el flujo sanguíneo al cerebro, entre otros efectos. Fragmentos moleculares altamente reactivos denominados radicales libres lesionan las células de cualquier zona, especialmente las células nerviosas, que tienen un menor aporte de antioxidantes protectores.

Algunos genes se han implicado en la enfermedad de Alzheimer, como el gen de la proteína precursora del amiloide, o APP, responsable de la producción de esta sustancia. Las mutaciones de este gen están asociadas en algunos casos a formas de enfermedad de Alzheimer de inicio precoz, relativamente infrecuentes. Otros casos de enfermedad de inicio precoz son causados por mutaciones en el gen de otra proteína denominada presenilina. La enfermedad de Alzheimer afecta a prácticamente todos los pacientes con síndrome de Down, causado por una copia extra del cromosoma 21. Mutaciones en otros cromosomas se han asociado con casos de inicio precoz.

La relación genética potencialmente más importante se descubrió a principios de la década de 1990 en el cromosoma 19. Un gen de este cromosoma llamado apoE codifica una proteína implicada en el transporte de lípidos al interior de las neuronas. El gen apoE se presenta al menos en tres formas: apoE2, apoE3 y apoE4. Cada persona hereda un apoE de cada progenitor y por lo tanto puede tener una copia de dos formas diferentes o dos copias de la misma. Las personas que tienen una copia de apoE4 presentan aproximadamente tres veces más posibilidades de padecer una enfermedad de Alzheimer de inicio precoz, y las que tienen dos copias presentan cuatro veces más posibilidades. A pesar de esta importante relación, las personas con apoE4 no necesariamente desarrollan una enfermedad de Alzheimer, y las personas sin apoE4 también pueden tener la enfermedad. No se conoce por qué el apoE4 tiene más posibilidades de desarrollar una enfermedad de Alzheimer.

Existen varios factores de riesgo que incrementan la posibilidad de que una persona presente la enfermedad. El más importante es la edad: las personas ancianas presentan tasas de enfermedad de Alzheimer muchos más elevadas que los jóvenes. Otro factor de riesgo es tener una historia familiar de enfermedad de Alzheimer, síndrome de Down o enfermedad de Parkinson. Las personas que han sufrido un traumatismo craneal o hipotiroidismo pueden presentar síntomas de enfermedad de Alzheimer más rápidamente. Ninguna otra patología se ha asociado a un riesgo aumentado de enfermedad de Alzheimer.

Muchos factores ambientales se han implicado como participantes en el desencadenamiento de la enfermedad de Alzheimer, pero los estudios poblacionales no lo han confirmado. Entre éstos se ha hablado de contaminantes en el agua de beber, aluminio derivado de productos comerciales y sustancias de relleno utilizadas por los dentistas. Hasta la fecha ninguno de estos factores ha demostrado que produzca o incremente la enfermedad de Alzheimer. Todavía hay que realizar muchas investigaciones sobre otros factores ambientales para identificar algún candidato responsable.

Los síntomas de la enfermedad de Alzheimer empiezan de forma gradual, generalmente con una pérdida de la memoria reciente. Los lapsos de memoria son frecuentes en todas las personas y no significan por sí mismos ningún cambio en la función cognitiva. Las personas con enfermedad de Alzheimer pueden empezar tan sólo con un tipo de pérdida de memoria puntual -por ejemplo, olvidan dónde están las llaves del coche-, pero esto progresa hasta pérdidas de memoria más molestas, como olvidar que pueden conducir. Cuando la enfermedad progresa, es muy probable que la persona se pierda o se desoriente cuando sale a pasear por el barrio. Una persona con Alzheimer puede olvidar los nombres de los miembros de su familia o lo que dijo al principio de una frase.

A medida que la enfermedad progresa, aparecen otros síntomas, como incapacidad para realizar tareas rutinarias, pérdida de razonamiento y cambios de personalidad y de conducta. Algunos pacientes pueden tener problemas para dormir y pueden sufrir confusión o agitación por la noche. En algunos casos, estos pacientes repiten las mismas ideas, movimientos, palabras o pensamientos, una conducta que se denomina perseveración. Algunos pueden mostrar conductas sexuales inapropiadas. En las etapas avanzadas de la enfermedad, estas personas pueden tener problemas graves para comer, comunicarse y controlar sus funciones vesicales e intestinales. Existen asociaciones de familiares de enfermos de Alzheimer que han desarrollado una lista de diez signos de alarma de la enfermedad. Una persona que presente varios de estos síntomas debe consultar con el médico para una evaluación completa:

- Pérdida de memoria que afecta al trabajo.

- Dificultad para realizar las tareas familiares.

- Problemas de lenguaje.

- Desorientación de tiempo y espacio.

- Razonamiento escaso o disminuido.

- Problemas de pensamiento abstracto.

- Colocación inadecuada de las cosas.

- Cambios en el humor o la conducta.

- Cambios de personalidad.

- Pérdida de iniciativa.

Otros tipos de enfermedades que producen demencia, incluyendo algunas irreversibles, pueden causar síntomas similares. Es importante que la persona con estos síntomas sea valorada por un profesional que pueda estimar la posibilidad de que sus síntomas se deban a otra causa. Aproximadamente el 20% de las personas que se sospecha que inicialmente tienen la enfermedad de Alzheimer presentan realmente otro trastorno, y aproximadamente la mitad de ellas son tratables.
Diagnóstico

El diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer es complejo y puede necesitar visitas médicas a diferentes especialistas durante varios meses, aunque en la mayoría de los casos se puede hacer un diagnóstico provisional después de una exploración completa. La enfermedad de Alzheimer no se puede diagnosticar definitivamente hasta que el examen de la autopsia del cerebro demuestre la presencia de placas seniles y entramados neurofibrilares.

El diagnóstico diferencial de Alzheimer empieza con una exploración física completa y una historia clínica exhaustiva. Excepto en las etapas iniciales de la enfermedad, el relato exacto de los miembros de la familia o de los cuidadores es esencial. Existen varios medicamentos que se dispensan con o sin receta capaces de causar los mismos cambios en el estado mental que la enfermedad de Alzheimer, por lo que es importante una revisión del consumo por parte del paciente de cualquier medicamento, droga o alcohol. Síntomas parecidos a la enfermedad de Alzheimer también pueden ser provocados por otras enfermedades, como tumores, infección y demencia debida a un accidente vascular cerebral (demencia multiinfarto). Estas posibilidades deben descartarse, a la vez que se solicitan análisis de sangre y orina, resonancia magnética o tomografía computarizada, pruebas de la actividad eléctrica del cerebro (electroencefalograma) u otros exámenes. Existen varias pruebas orales y escritas para llegar al diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer y seguir su evolución, como pruebas del estado mental, capacidades funcionales, memoria y concentración. No obstante, la exploración suele ser normal en la mayoría de los pacientes en las etapas iniciales.

Una de las partes más importantes del proceso diagnóstico es evaluar si el paciente presenta depresión o delirio, ya que ambos pueden estar presentes en los pacientes con Alzheimer y conducir a error. El delirio supone una disminución de la conciencia del propio entorno. La depresión y la pérdida de memoria son frecuentes en los ancianos, y la combinación de las dos puede llevar al diagnóstico erróneo de enfermedad de Alzheimer. La depresión se puede tratar con medicamentos, aunque algunos antidepresivos pueden empeorar la demencia, si existe, y complicar aún más el diagnóstico de la enfermedad.

Se dispone de una prueba diagnóstica para determinar la presencia del gen apoE4, pero no se utiliza en el diagnóstico porque la posesión de dos copias no garantiza que una persona vaya a padecer la enfermedad.
Tratamiento

El principal aspecto del tratamiento de una persona con enfermedad de Alzheimer sigue siendo el establecimiento de rutinas diarias y una buena atención de enfermería, que ofrezca apoyo tanto físico como emocional al paciente. En la mayoría de los casos, son necesarias modificaciones en el hogar para aumentar la seguridad. Los cuidadores también necesitan apoyo. Una atención médica regular por parte de un profesional con una actitud que no sea derrotista frente a la enfermedad de Alzheimer es importante para que la enfermedad pueda diagnosticarse y tratarse de forma adecuada.

Las personas con enfermedad de Alzheimer suelen estar, además, deprimidas o ansiosas y pueden presentar insomnio, mala nutrición y mala salud general. Cada uno de estos trastornos es tratable en cierto grado. Es importante que una persona con enfermedad de Alzheimer siga una dieta adecuada y practique ejercicio. La opinión personal de un nutricionista puede ser útil para ofrecer alimentos sanos y fáciles de preparar. Los alimentos que se pueden comer con las manos son preferibles a los que necesitan utensilios. El ejercicio regular (controlado respecto a su seguridad) favorece la salud global. Un ambiente tranquilo y estructurado con ayudas sencillas para la orientación (como calendarios y relojes) puede reducir la ansiedad y aumentar la seguridad.

Dieta y suplementos

Dieta. La incidencia general de Alzheimer es menor en los países cuyos ciudadanos siguen una dieta baja en grasas y calorías. Hay algunos informes respecto a que una dieta rica en pescado mejora la función mental en los pacientes con enfermedad de Alzheimer o demencia. Estos pacientes tratados con ácidos grasos esenciales muestran una mejoría en el humor y la función mental frente a los pacientes tratados con placebo. Debido a sus propiedades preventivas de la enfermedad, el consumo moderado de vino tinto puede ser beneficioso para los pacientes con enfermedad de Alzheimer.

Vitamina E. Algunos estudios han demostrado que los pacientes con esta enfermedad tienen niveles sanguíneos reducidos de vitamina E comparados con otros grupos de personas sanas de la misma edad. Un estudio que empleaba dosis elevadas de vitamina E consiguió un retraso importante de la progresión de la enfermedad en comparación con los pacientes que recibían placebo. Por lo tanto, se cree que la vitamina E retrasa el inicio y la progresión de la enfermedad. No obstante, niveles elevados de vitamina E suponen un mayor riesgo de trastornos hemorrágicos.

Tiamina (vitamina B1). Se han llevado a cabo algunos estudios pequeños para determinar la eficacia de la tiamina (vitamina B1) sobre la enfermedad de Alzheimer. Dosis diarias de 3 g durante dos o tres meses mejoran la función mental y las escalas de valoración de estos pacientes. Otros estudios han demostrado que la tiamina no tiene ningún efecto sobre la enfermedad de Alzheimer. Entre los efectos secundarios se incluyen náuseas e indigestión.

Cobalamina (vitamina B12). Aunque los resultados son confusos, algunos estudios han mostrado que los pacientes con la enfermedad de Alzheimer tienen cifras bajas de cobalamina (vitamina B12). Ciertos estudios han demostrado que el tratamiento con suplementos de cobalamina mejora la memoria y la función mental en estos pacientes mientras que otros no han encontrado este efecto.

Acetil-l-carnitina. La acetil-l-carnitina tiene una estructura similar al neurotransmisor acetilcolina. Algunos estudios han demostrado que 2 o 3 g de acetil-l-carnitina administrados diariamente retrasan la progresión de la enfermedad de Alzheimer, especialmente en pacientes que presentaron la enfermedad antes de los 66 años de edad. En cambio, los pacientes que la iniciaron después empeoraron con este tratamiento. Entre los efectos secundarios se encuentran un aumento del apetito, olor corporal y erupción cutánea.

DHEA. La DHEA (dehidroepiandrosterona) es una hormona esteroidea. Puede haber una relación entre los niveles disminuidos de DHEA en el anciano y el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Sería necesario realizar estudios para demostrar esta relación. Los efectos secundarios son acné, crecimiento del vello corporal, irritabilidad, insomnio y dolor de cabeza.

Melatonina. La melatonina es la hormona que ayuda a regular el humor y los ciclos de sueño. El efecto del tratamiento con melatonina sobre la enfermedad de Alzheimer no se conoce, pero puede ser beneficioso al regular los ciclos de sueño. La dosis usual es de 3 g tomados una o dos horas antes de acostarse. Los efectos secundarios son mareo, dolor de cabeza, confusión y disminución del impulso sexual y de la temperatura corporal.

Fitoterapia y medicina china

Ginkgo. El ginkgo, el extracto del árbol Ginkgo biloba es el tratamiento herbal más utilizado en la enfermedad de Alzheimer. Se han llevado a cabo estudios para determinar los efectos del ginkgo en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer. Las dosis estudiadas varían entre 120 y 160 mg cada día, divididos en tres tomas. Aunque los resultados han sido variables, la evidencia sugiere que el ginkgo es un tratamiento eficaz en pacientes con enfermedad de Alzheimer leve o moderada. El ginkgo parece ser comparable a las medicinas convencionales respecto a su eficacia. Los efectos secundarios no son frecuentes, pero incluyen reacción cutánea alérgica y trastornos gastrointestinales. El ginkgo también disminuye la coagulación sanguínea. Las personas con trastornos de la coagulación o las plaquetas deben ser extremadamente cuidadosas y consultar a un médico antes de tomar ginkgo.

Fitoestrógenos. Los fitoestrógenos pueden ser beneficiosos en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer, de acuerdo con los hallazgos de que las personas con esta enfermedad que son sometidas a una terapia hormonal sustitutiva tienen una mejor función mental y un mejor humor. Por lo tanto, los estrógenos pueden prevenir la enfermedad de Alzheimer, y los fitoestrógenos pueden tener el mismo efecto. Los fitoestrógenos se encuentran principalmente en los derivados de la soja.

Huperzia serrata. La huperzina A es un derivado de Huperzia serrata. Algunos estudios han demostrado que la toma de entre 0,1 y 0,4 mg cada día mejora la función mental en los pacientes con enfermedad de Alzheimer. Los efectos secundarios son náuseas, calambres musculares, vómitos y diarrea.
Terapias

La musicoterapia se ha demostrado eficaz en el tratamiento de la depresión, la agitación, la desorientación, los sentimientos de aislamiento y la pérdida de memoria asociados a la enfermedad de Alzheimer. Estos pacientes se benefician de escuchar su música favorita y de participar en actividades musicales. La participación en un grupo de musicoterapia es más eficaz para mejorar la memoria y disminuir la agitación que la participación en un grupo verbal (conversación).

Hay otras múltiples terapias que han demostrado ser eficaces en el tratamiento de los síntomas psicológicos de la enfermedad de Alzheimer:

- Terapia lumínica para mejorar los trastornos del ciclo del sueño.

- Terapia de apoyo mediante tacto, cumplidos y muestras de afecto.

- Estimulación sensorial mediante masaje y aromaterapia.

- Terapia socioambiental y actividades dirigidas a intereses favoritos y entornos placenteros.

- Terapia cognitiva para reducir las percepciones negativas y aprender estrategias para enfrentarse a ellas.

- Psicoterapia de orientación interior para que los pacientes tomen conciencia de su propia enfermedad.

- Danzaterapia.

- Terapia de validación.

- Terapia de reminiscencia.

- Terapia orientada a la realidad.

Atención de enfermería y seguridad

La atención de enfermería requerida por una persona con enfermedad de Alzheimer es fácil de aprender. Los cuidadores necesitan invertir cantidades crecientes de tiempo en la higiene personal del paciente a medida que la enfermedad progresa. El paciente puede necesitar alimentación asistida precoz para garantizar que tome suficientes nutrientes. Más adelante, cuando los movimientos y la deglución se vuelven más difíciles, se puede colocar una sonda nasogástrica o a través de la pared abdominal. El tubo de alimentación requiere mayor atención, pero generalmente es fácil de manejar, si el paciente no se resiste a su uso. La incontinencia es el problema más difícil para tratar en casa y el principal motivo de buscar atención en una institución. En las etapas precoces, se puede limitar la ingesta de líquidos, y puede aumentar la frecuencia de ir al lavabo. Es importante la atención cuidadosa de la higiene para prevenir la irritación de la piel y la infección debido a las ropas mojadas. En cualquier caso, una persona diagnosticada de enfermedad de Alzheimer no debe conducir, por el riesgo aumentado de accidentes y la mayor probabilidad de que se extravíe debido a su desorientación. En el hogar, medidas sencillas como la colocación de barras en el baño, barandillas en la cama y orientar los trayectos pueden mejorar enormemente la seguridad. Se pueden emplear dispositivos eléctricos para todos estos fines. Cerillas, encendedores, cuchillos y armas deben guardarse fuera del alcance de los pacientes. La temperatura máxima del agua debe estar controlada para evitar quemaduras. También hay que colocar al lado del teléfono una lista de teléfonos de emergencia, incluyendo el centro toxicológico y el servicio de urgencias del hospital.

Atención del cuidador

Los miembros de una familia que tienen a su cargo un paciente con enfermedad de Alzheimer desempeñan una tarea difícil y muy estresante que empeora a medida que la enfermedad progresa. Es frecuente que los cuidadores desarrollen sensación de enfado, resentimiento, culpabilidad y desesperanza, además de la pena que sufren por la persona que aman y por ellos mismos. La depresión es una consecuencia extremadamente común. Formar parte de un grupo de apoyo de familiares de enfermos de Alzheimer es una de las cosas más importantes que pueden hacer los miembros de la familia, no sólo por ellos mismos, sino también por el propio paciente. Existen múltiples asociaciones de familiares de enfermos de Alzheimer que pueden ofrecer diversas ayudas y consejos, porque disponen de importantes recursos tanto institucionales como privados. En ocasiones es necesario el tratamiento médico de la depresión o la ansiedad para los cuidadores del enfermo de Alzheimer.

Ayuda exterior, instituciones y ayuda gubernamental

Muchas familias pueden necesitar en muchas ocasiones ayuda exterior para reducir la tensión y disminuir la carga de trabajo que supone cuidar constantemente a la persona con enfermedad de Alzheimer. El personal de ayuda, ya sea voluntario o pagado, está disponible en diversas instituciones y centros especializados. Las asociaciones de familiares de enfermos de Alzheimer pueden ayudar a conseguir uno de estos servicios.

Prevención

Actualmente, no existe ninguna forma segura de prevenir la enfermedad de Alzheimer, aunque algunos tratamientos farmacológicos comentados anteriormente parecen reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad. Los mejores candidatos son estrógenos, fitoestrógenos, antiinflamatorios no esteroideos, vitamina E y seleginina.

Palabras clave

Acetilcolina - Una de las sustancias del cuerpo que ayudan a transmitir los impulsos nerviosos.

Demencia - Alteración de la función intelectual que interfiere con las actividades sociales y laborales normales.

Entramado neurofibrilar - Masas retorcidas de proteínas en el interior de las células nerviosas, que se desarrollan en el cerebro de las personas con enfermedad de Alzheimer.

Neurona - Célula nerviosa.

Placa senil - Estructura compuesta por partes de neuronas, que rodea una proteína cerebral llamada betaamiloide y que se encuentra en el cerebro de las personas con enfermedad de Alzheimer.
Fuente bibliográfica: Diccionario de Medicinas Alternativas